Historia, leyendas y curiosidades de nuestra ciudad.

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miércoles, 5 de abril de 2017

Visitando la Catedral, -XXIII. Capilla de los Dolores.


Vecina a la capilla de San Andrés, visitada en la entrada anterior, encontramos la Capilla de los Dolores o de Santo Tomé. 
Capilla de los Dolores o de Santo Tomé.


Acceso a la cripta de la familia Ybarra.
En el muro frontal se encuentra el sepulcro del que fuera arzobispo de Sevilla, cardenal Marcelo Spínola, representado en actitud de oración sobre un fondo de relieve con una representación de la Inmaculada; fue esculpido por Joaquín Bilbao en 1.906. 
Muro frontal de la capilla.
Sepulcro del cardenal y beato Marcelo Spínola.
Nacido en 1.896 en San Fernando (Cádiz), el cardenal Spínola estudió abogacía, siendo pronto conocido como “el abogado de los pobres” por aceptar gratuitamente casos de gente humilde. Fue obispo de Coria, Málaga y Sevilla en tiempos difíciles de revoluciones y pérdida de las colonias.
Otra vista del sepulcro, esculpido por Joaquín Bilbao entre 1.906 y 1.912.
De cuerpo flaco y enfermizo, pero espíritu recio, Marcelo Spínola lucha constantemente por la paz social y, como instrumento para ello, funda en 1.889 el periódico El Correo de Andalucía, “ni carlista, ni integrista, sino eminentemente católico y noticiero” como decía en su primera edición. 
Retablo cerámico dedicado al cardenal Spínola, situado junto a la portada del Evangelio de la iglesia de San Lorenzo.
Su frágil cuerpo se resiente de tanta actividad desde su nombramiento como cardenal de Sevilla y, en 1.906, al regreso de la bendición del santuario de la Virgen de Regla, en Chipiona, muere, dejando a los sevillanos con la sensación de que ha fallecido un hombre santo. 
Su Santidad Juan Pablo II, en su visita a la ciudad de Sevilla el 5 de noviembre de 1.982, oró ante su sepulcro, que visitó expresamente. Fue beatificado por dicho Papa en Roma el 29 de marzo de 1.987.
Detalle del sepulcro.
Si miramos a nuestra derecha veremos el gran retablo barroco de finales del siglo XVIII, presidido por un Cristo Crucificado del siglo XVI sin advocación conocida, atribuido a colaboradores de Juan Bautista Vázquez, el Viejo
Retablo barroco de la capilla de los Dolores.
El Crucificado que preside el retablo es, al menos, dos siglos y medio más antiguo.
Detalle del Crucificado, atribuido al círculo de Juan Bautista Vázquez, el Viejo.
A sus lados figuran pinturas de poca calidad, de la misma fecha del retablo: San Juan y La Virgen, y en el tímpano, El Padre Eterno escoltado por dos ángeles. 
San Juan Evangelista.
La Virgen María.
Ático del retablo.
Una talla de medio cuerpo de la Virgen de los Dolores situada en una hornacina protegida con vidrio situada en el banco del retablo es atribuida a Pedro de Mena hacia 1.680, y da nombre a la capilla. 
Dos imágenes de la Dolorosa atribuida a Pedro de Mena, sobre 1.680.
Adornan la capilla cinco pinturas de buen tamaño, dos en el muro izquierdo y tres en el frontal: 
Pinturas del muro izquierdo de la capilla.
El Ángel de la Guarda. Matias Pretti, siglo XVII.
Santa Ana y la Virgen con el Niño. Copia del original de Gian Battista Caracciolo, siglo XVII.
En el muro frontal:
El Entierro de Cristo. Anónimo francés del siglo XVII.
Las Negaciones de San Pedro. Escuela de Caravaggio, siglo XVII.
Jacob bendiciendo a sus hijos. Atribuida a Pieter van Lint, siglo XVII.
Sobre el sepulcro del cardenal vemos, en el interior de un marco ojival, una figura de la Virgen con el Niño, parece que realizada en barro cocido, obra de un autor anónimo de principios del XVII.
Virgen con el Niño. Anónimo de principios del siglo XVI.
La vidriera sobre la reja es de Arnao de Flandes, de 1.555, y representa El Lavatorio. El pequeño vitral interior es moderno, de 1.931, mostrando el escudo del cardenal Ilundáin.
El Lavatorio. Arnao de Flandes, 1.555.
Desde esta capilla se accede a la Sacristía de los Cálices a través de la puerta que vemos en la fotografía:
Comunicación entre la Capilla de los Dolores y la Sacristía de los Cálices.